El Karma del país más rico del Mundo

Soy Argentino, amo mi país. Cuando me pongo a pensar en todo lo positivo y las cosas que me apasionan de la Argentina, no me alcanzan los numeros para contarlas. Son tantas y lo que más orgullo me da es que en cualquier lado del mundo saben quienes somos los Argentinos. El tango, los mejores futbolistas, paisajes fascinantes, premios nobel, artistas talentosos, empresas numero uno, recursos naturales de sobra, gente inteligente, calidad de vida, mujeres hermosas, el dulce de leche, el asado y podría seguir escribiendo varias cosas más.

Ayer leía a una persona que escribió "tendríamos que dejar de ser Argentinos por unos años y todo va a mejorar". Hoy el país es un fiel reflejo de lo que somos todos nosotros. Creo que individualmente vivimos en el día a día lo que estamos viviendo como país. La lucha de egos, jamás reconocer cuando estamos equivocados, querer tener siempre la razón, la soberbia, el ventajismo, el cagarse en el que tengo a menos de un metro de distancia y el hablar mal del resto. Esas son las principales enfermedades de las cuales en mayor o menor medida estamos enfermos. No sé si algún día nos vamos a curar o ya lo llevamos en la sangre. Esa garra que tenemos para pelear y ser los mejores, parece desperdiciada. Vivimos rompiendo reglas, límites y leyes. Nos encanta, porque somos Argentinos. Somos los más vivos del planeta tierra. 

Cuando me pongo a reflexionar en realidad me doy cuenta que a veces quisiera no ser tan Argentino. Que me encantaría ver a los líderes políticos de mi país que a pesar de tener diferencias de opinión, puedan tirar para un mismo lado. Que me encantaría ver un partido de fútbol en el que los hinchas de los dos equipos se respeten cuando termine el juego. Que me encantaría que las empresas sean modelos a seguir para sus competidores y no quienes les "están robando el negocio". Que me encantaría que aprendiéramos del que piensa diferente a nosotros en vez de decir "ese es un gil que no sabe nada". 

Quizá todo esto sea una utopía. ¿Será el Karma del país más rico del Mundo?

La filosofía de romper las pelotas

Todos los dias me auto convenzo de que las cosas no suceden por si solas. De que el cuentito de The Secret no es tan asi y de que para lograr todo lo que uno quiere tiene que "romper las pelotas". Ojo que no tengo nada en contra de la ley de la atracción, The Secret y esas cosas. Soy de los que creen que con la cabeza se pueden lograr muchas cosas, pero el primer problema es que el 90% de las veces la mente nos juega en contra. 

Somos vagos, nos encanta quedarnos en la silla sentados, cómodos, calentitos al lado de la estufa o dormir hasta que nos levantemos por que no tenemos mas sueño. Esperamos hasta que todo llegue al límite, eso nos encanta. Nadie nos enseño a ser productivos, a cumplir con la palabra, a exigirnos para vivir pro activamente. Son materias que no existen en el colegio, ni en la facultad, pero todos sabemos de la importancia de aplicarlas.

Bueno, más allá de todo esto, la filosofía de "romper las pelotas" es el nombre que le pusimos en Selnet a esta teoría para lograr lo que uno quiere.

¿Por qué "romper las pelotas"?

Porque creemos que todo en la vida se basa en intereses, más allá de que sean con buena o malas intenciones, intereses al fin. Si quiero venderle a un potencial cliente tengo un interés, si me gusta una chica es porque me atrae y tengo un interés de invitarla a salir, si me dan ganas de comer una pizza es porque además de hambre tengo el interés de comer esa pizza. El tema la mayoría de las veces es lograr que la otra parte tenga el mismo interés que nosotros para lograr el resultado o influenciar lo suficiente para que se auto convenza. Ahí es cuando llega el momento de poner en marcha nuestra filosofía y de romper las pelotas lo suficiente y necesario para lograrlo. El potencial cliente me dice que NO, le "rompo las pelotas" hasta que me diga que SI. La chica que me gusta me rebota 10 veces, le "rompo las pelotas" hasta que termine consiguiendo lo que yo queria. Se aplica para todo.

Lo bueno de todo esto es que nos empezamos a convertir en un "rompedor de pelotas" profesional y somos más efectivos. Es como un ejercicio. Cuanto más lo haces, menos esfuerzo necesitas la próxima vez. 

Quiero aclarar algo con esto, ser un "rompe pelotas" no es ser un molesto. En este caso lo usamos como un sinónimo de tener claro un objetivo y ser constante hasta lograrlo. Cuando en un equipo de trabajo está definido de ante mano, funciona perfecto. Al final, nos dimos cuenta que a los seres humanos nos encanta ser "rompe pelotas" y que el mismo clima genera que todos nos estemos pinchando constantemente para mejorar. Hasta algunos ya nos dicen: "mira que me vas a tener que romper las pelotas para que lo haga".

Los invito a que apliquen esta filosofía y me cuenten que les parece. Es lo mejor para salir de la zona de comodidad. A  seguir "rompiendo las pelotas" constantemente!