El karma del país más rico del Mundo

Nací en Argentina, amo mi país.

El karma explica los dramas humanos como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en el pasado más o menos inmediato. Según esta doctrina, las personas tienen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas.

Cuando me pongo a pensar en todo lo positivo y las cosas que me apasionan de la Argentina, no me alcanzan los dedos de las manos para contarlas. Son tantas y lo que más orgullo me da es que en cualquier lugar del Mundo siempre saben quienes somos los Argentinos.

El tango, los mejores futbolistas, paisajes fascinantes, premios Nobel, artistas talentosos, empresas numero uno, recursos naturales de sobra, gente inteligente, calidad de vida, mujeres hermosas, el dulce de leche, el asado y podría seguir escribiendo varias cosas más.

En la segunda mitad del siglo XIX se inicia un período de gran prosperidad que se extenderá por más de un siglo. Con una fuerte inversión en educación y en el establecimiento de medios de producción orientados a la producción de carne y granos con destino al mercado europeo, la economía alcanzó altos niveles de crecimiento que atrajeron una gran corriente inmigratoria. El país fue conocido en esa época como el granero del mundo

Ayer leía a una persona que escribió "tendríamos que dejar de ser argentinos por unos años y todo va a mejorar" y eso me dejo pensando. 

En nuestros días el país es un fiel reflejo de lo que somos los argentinos como individuos. Vivimos en el día a día, en nuestras familia, en nuestro trabajo, en cada una de nuestras vidas, lo que estamos viviendo como país.

La lucha de egos, jamás reconocer cuando estamos equivocados, querer tener siempre la razón, la soberbia, el ventajismo, el cagarse en el que tengo a menos de un metro de distancia y el hablar mal del resto. Esas son las principales "enfermedades" de las cuales en mayor o menor medida (y con nuestras diferentes realidades) estamos padeciendo. No sé si algún día nos vamos a curar o ya nos acostumbramos a vivir con esta molestia.

Esa garra que tenemos para pelear y ser los mejores, parece desperdiciada.

Vivimos rompiendo las reglas, los límites y las leyes. Nos encanta, porque somos Argentinos. Somos "los más vivos" del planeta tierra. 

Cuando me pongo a reflexionar sobre esto, me doy cuenta que a veces quisiera no ser tan argentino. Pienso que me encantaría ver a los líderes políticos de mi país, que a pesar de tener diferencias de opinión, puedan tirar para un mismo lado. Que me encantaría ver un partido de fútbol en el que los hinchas de los dos equipos se respeten cuando termine el juego. Que me encantaría que las empresas que crecen haciendo las cosas bien sean modelo a seguir para sus competidores y no quienes les "están robando el negocio". Que me encantaría que aprendiéramos de aquel que piensa diferente a nosotros en vez de decir "ese es un gil que no sabe nada". 

Quizá todo esto sea una utopía.

Mientras tanto me pregunto: ¿Qué habremos hecho mal? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué hago mal?¿Será el karma del país más rico del Mundo?

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