Sobre el Mundial el Deporte y la Pasión
Inspirado en el Mundial...
Estamos en un momento unico que solo se vive cada cuatro años. La pasión mundialista nos contagia a todos. Me encanta esa emoción, alegria, bronca, tristeza y entusiasmo, todo junto. Hasta los que son anti futbol se contagian. El deporte es una de las pocas actividades que movilizan con esta magnitud a las personas.
Hice deporte desde muy chico, a los 5 años empecé. La natación fue una escuela de vida increíble. A los 12 ya estaba entrenando para competir. A los 15 años deje el secundario, porque tenia un sueño, quería vivir del deporte, ser nadador profesional. Rendí libre los últimos 3 años del colegio y me metía en una pileta a nadar dos veces por día, a la madrugada y a la noche. En Argentina era casi imposible vivir siendo nadador profesional. A los 18 me mude a Nueva Zelanda, entrene un tiempo con el seleccionado de allá y al año siguiente me ofrecieron una beca en Estados Unidos para hacer la universidad y competir para el equipo.
Era el sueño que siempre había buscado, para un nadador una de las únicas posibilidades de vivir del deporte es estudiar y competir en USA. Recién ahora se esta profesionalizando un poco más y ojala algún día muchos de los nadadores puedan vivir de lo que les apasiona como lo hacen los futbolistas. Competir para tu país y escuchar el himno con una medalla colgada en el pecho es una de las emociones más fuertes que se pueden vivir. No hay manera de describirlo. Millones de segundos de dedicación, metros, gotas de transpiración y sufrimiento se convierten en la sensación más placentera del mundo. No existe suma de dinero alguna que pague esos momentos.
Estoy convencido de que un ingrediente muy importante de la fórmula para ser exitoso en cualquier cosa que uno se proponga en la vida es la pasión. Nada existe sin pasión: un negocio exitoso, una pareja enamorada, un récord mundial, una obra de arte. Cuando le meto pasión a lo que hago no tengo miedo a perder o ganar, simplemente disfruto del momento.
Vivamos con Pasión, no hay nada igual!
